Leonardo da Vinci



La Última Cena
La Última Cena de Leonardo es una enorme pintura de 460 centímetros de altura y 880 de anchura, realizada con témpera y óleo sobre una preparación de yeso, en lugar de la técnica común del fresco.
La creación de la obra
La orden religiosa de los dominicos logró que dos de los grandes artistas del momento decorasen su templo gracias a que Ludovico Sforza el Moro (duque de Milán de finales del siglo XV) pretendía convertirlo en el mausoleo de su familia. Ludovico no logró su objetivo, ya que perdió el poder y murió encarcelado.
Para la creación de la obra Leonardo realizó una investigación exhaustiva creando infinidad de bocetos preparatorios. Aquellos que le vieron trabajar afirmaban que su comportamiento era de lo más extravagante. En ocasiones comenzaba a pintar temprano y no paraba ni siquiera para comer, mientras que otros días sólo vagaba por la ciudad en busca de caras que le inspirasen o pasaba varias horas atónito, observando su creación.
Un dato curioso es que, después de tanto tiempo de dedicación a la obra, Leonardo da Vinci no cobró ni un céntimo y ni siquiera se preocupó por hacerlo.
Una superviviente
La pintura ha sufrido diferentes desventuras con el paso del tiempo; al estar realizada sobre yeso seco, la obra comenzó a descamarse tras su finalización. Durante los siglos XVIII y XIX se llevaron a cabo intentos fallidos de restauración y conservación.
Durante el transcurso de la guerra las tropas de Napoleón utilizaron la pared para realizar prácticas de tiro, y en 1943 los bombardeos lograron arrancar el techo de la habitación, dejando la pintura a la intemperie durante varios años.
Tras años de intensa restauración, La Última Cena de Leonardo ha recuperado parte de su resplandor original y puede ser contemplada por los afortunados turistas que tengan la precaución de reservar la visita con antelación.
Dato interesante sobre la obra
Si bien la última cena ha sido un tema constantemente abordado por diferentes artistas, Leonardo decidió plasmar de forma realmente original uno de los momentos más especiales de la cena, justo después de que Jesús anunciara que uno de ellos era un traidor. La pintura es capaz de captar las reacciones de asombro, espanto y estupefacción de los apóstoles.
Aunque en los bocetos de Leonardo los apóstoles aparecen claramente identificados con su nombre, algunas de las figuras son motivo de discrepancia. Por ejemplo, debido al aspecto femenino de la figura situada a la derecha de Jesús, se dice que no es el apóstol Juan, sino María Magdalena.
Esta interpretación también la encontramos en la novela de misterio de Dan Brown, El código Da Vinci, que identifica al personaje de la derecha de Jesús como a María Magdalena y proporciona a la obra de Leonardo un significado esotérico. En esta novela se basó la película homónima estrenada en 2006, dirigida por Ron Howard y protagonizada por Tom Hanks y Audrey Tautou.

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